e-MTB · MI EXPERIENCIA

Por qué pasé a una e-MTB: de la Stevens a la Focus JAM²

El cambio a la e-MTB no empezó porque quisiera subir más rápido ni porque me hubiera cansado de una bicicleta convencional.

Empezó porque estuve medio año sin montar por problemas de espalda.

Tenía una Stevens Sonora RX, rígida, ligera y sin asistencia. Me gustaba, pero después de tantos meses parado volver a salir no era simplemente cuestión de tener ganas.

Mi mujer fue quien más me animó a probar otro camino. Me decía que comprara una e-MTB y buscara una forma de seguir montando. Poco a poco dejé de verlo como “pasarme a una eléctrica” y empecé a verlo de una manera mucho más sencilla: encontrar una bicicleta que me permitiera volver.

De una rígida a una doble con motor

El salto era grande.

Pasaba de una rígida de carbono a una doble suspensión con asistencia. No cambiaba solo el motor: cambiaba la forma de plantear la bicicleta entera.

En 2026 compré una Focus JAM² 6.9 de segunda mano por 2.600 euros. El motor tenía menos de 1.000 kilómetros.

Era mi primera e-MTB.

Lo que buscaba no era hacer exactamente lo mismo con menos esfuerzo. Después de medio año parado, quería recuperar continuidad y volver a salir con más margen, sin convertir cada subida en una prueba sobre cómo iba a responder ese día.

Volver a montar era lo importante

La asistencia me permitió hacer algo que parece sencillo: salir sin estar pensando desde el primer kilómetro en cuánto me iba a costar regresar.

En la Serralada de Marina el desnivel se acumula muy rápido. Subes, bajas y vuelves a subir casi sin darte cuenta. Con la Focus puedo enlazar más zonas o repetir una subida sin estar calculando tanto lo que me queda para volver a casa.

Eso cambia bastante la manera de plantear una vuelta.

No porque la bici haga todo por ti, sino porque tengo más margen para decidir sobre la marcha.

La Serralada sigue poniendo las reglas

La asistencia ayuda a subir, pero no resuelve el terreno.

El sauló sigue soltándose en una frenada. Una mala trazada sigue siendo una mala trazada. Y una bici más pesada exige acostumbrarse a cómo se mueve en zonas lentas o técnicas.

La Focus me da margen para hacer más montaña, pero sigo teniendo que conducir la bicicleta.

Esa parte no ha cambiado.

Lo que cambia de verdad en mis salidas

Con la Stevens muchas veces planteaba la vuelta de una manera más cerrada: hasta dónde quería ir, cuánto desnivel iba a acumular y qué me quedaría para regresar.

Ahora puedo ser más flexible.

Si llego a un cruce y me apetece seguir hacia otra zona, tengo más margen. Si quiero repetir una subida para volver a bajar por otro sector, puedo hacerlo sin que toda la salida quede condicionada por reservar fuerzas.

Para mí esa es una de las mayores diferencias.

No se trata de hacer más kilómetros porque sí. Se trata de tener más opciones durante la salida.

También hay cosas nuevas que aprender

Una e-MTB tiene sus propias particularidades.

Pesa más. Tiene más inercias. La entrega del motor también se aprende, sobre todo en subidas técnicas. Y la batería entra en la planificación de una forma que antes no existía.

Con el tiempo acabas integrándolo.

Ahora miro la carga de batería igual que antes pensaba en el tiempo disponible o en cómo me encontraba ese día. Es una variable más, no el centro de la salida.

También he aprendido que llevar motor no significa que todo tenga que hacerse más rápido.

En una zona como la Serralada, donde compartimos caminos con otras personas y el terreno puede estar muy suelto, controlar la velocidad sigue siendo tan importante como antes.

Una compra de segunda mano

La Focus la compré usada.

Eso añade otra capa que con una MTB convencional ya existe, pero que en una e-MTB pesa todavía más. No compras solo cuadro, suspensiones y transmisión: también hay motor, batería y electrónica.

En mi caso, el dato de que el motor tuviera unos 1.800 kilómetros fue una de las referencias de la compra.

No quiero convertir este artículo en una guía de segunda mano porque sería otro tema. Pero sí creo que merece un artículo propio, y ya lo tienes: qué revisar antes de comprar una e-MTB usada y qué datos tienen realmente valor.